Te despiertas un dia, te preparas, sales de casa, llegas a la universidad, estudias y estudias, sales a fumar un piti, vuelves a entrar, estudias y estudias...
Llega la hora de fumar otro piti, sales, hace frío, te apetece beber algo caliente, miras tus bolsillos y dispones de 50 miserables céntimos, piensas: "perfecto, puedo comprarme un chocolate caliente con leche". Te diriges con tu amigo a las máquinas automáticas, tu amigo se para a hablar con una amiga y entonces decides comprar mientras tu chocolate caliente. Metes los 50 céntimos, le das al botón de aumentar azúcar hasta el nivel 4, aprietas el botón de chocolate con leche. Todo va perfecto. Esperas. Esperas. Esperas. Miras con indiferencia a tu alrededor hasta que pasa el minuto que le cuesta a la máquina prepararte tu ansiado chocolate. Esperas. Esperas. ¡Ya está! Vas a recoger el vaso y te das cuenta de que no habia caído vaso y todo tu chocolate se ha derramado por la rejilla.
Genial, eran mis últimos 50 céntimos y me he quedado sin chocolate.
La máquina te devuelve 5 céntimos.
/Gracias Victor por esta historia tan triste en su momento pero tan divertida cuando la cuentas :) /

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